martes, 21 de mayo de 2013

Vaginoplastia o la frontera de la identidad [agujeros negros IV]




Vaginoplastia [wikipedia]: La vaginoplastia, también conocida como rejuvenecimiento vaginal, es el procedimiento destinado a devolverles a los músculos vaginales la tonicidad perdida por partos o por el envejecimiento, o el procedimiento destinado a reconstruir o a cambiar el aspecto de la vagina ya bien sea por razones estéticas o no. El término vaginoplastia se usa para definir cualquier operación vaginal de este tipo.


A las 22 horas y 20 minutos, el pasado 18 de mayo, en el Hey Ho!, las cuatro componentes de la banda Vaginoplastia se hacían el siguiente retrato:

Poco después abrían las cortinas negras. E iniciaban su anti-espectáculo.
Sosteniendo megáfonos rotos, con la voz acoplada sobre una base rítmica plagiada, cantaban a gritos media docena de hits. En los que veneraban y se burlaban del travestismo, la transexualidad, de Chenoa, de las celebridades muertas, del incendio en el Liceu, de Hanna Montana y de Alaska, de los suicidios orientales y de las gigantes y operadas vaginas orientales.
El público era escaso. Parte del público atendía. Y saltaba. Otros hablaban. Un asistente filmaba el evento con una perpétua cámara sujeta a su cráneo. El camarero aplaudía; muchos de los asistentes aplaudían, y jaleaban. Las cuatro Vaginoplastias se contoneaban sobre la baranda del escenario; se desprendían de las prendas de ropa; enseñaban las bragas; y las tetas. Desafinaban. Se reían. Caían al suelo, se tiraban sobre el sofá. Se corrían el maquillaje. 
Durante treinta minutos se transformaban en inidentidades, en anti-estrellas, en auténticos agujeros negros.  

lunes, 6 de mayo de 2013

Tríptico Linde. los agujeros negros [III]

[Tríptico Linde. Portadas e ilustraciones interiores por Fidel Martínez]


Cena en el apartamento de BURROUGHS
Boulder, 1977

BOCKRIS: ¿Por qué crees tú que la literatura va aún detrás de la pintura?
BURROUGHS: No hay ningún invento que haya obligado a los escritores a moverse, algo que se corresponda con la fotografía, que obligó a moverse a los pintores. Hace cien años andaban pintando vacas en la hierba (pintura representativa) y parecían justamente vacas en la hierba. Pero, claro, la fotografía podía hacerlo mejor. Yo creo que un invento que seguro eliminaría un tipo de escritura sería una grabadora que pudiese grabar lenguaje subvocal, el llamado flujo de conciencia. […] Si pudiese grabar lo que piensa alguien, no tendría ninguna necesidad de interpretar.
 
[Ilustración de "Cinco canciones de cuna"]
El Tríptico Linde, escrito por Fco. Javier Pérez o Francisco Jota-Pérez [F.J.P] sería, probablemente, uno de los movimientos que tomaría la literatura si se llegara a construir la máquina propuesta por William Burroughs. El gesto de F.J.P es el de aquellos pintores de finales del XIX que descubrieron inútil seguir trabajando retinianamente. Ni aquellos creadores, ni este F.J.P, escapan de la realidad. Ni mucho menos. De hecho, se enfrentan a sangre contra lo real. Pero entienden que, allí donde nuestra retina solo distingue “vacas en la hierba”, en realidad confluyen una serie infinita de capas y nudos que desentrañar.
 “Desde que existe la modernidad como tal, la única obligación del escritor es ser fiel a la realidad, sea lo que sea ésta en cada época. Llamamos literatura a ese esfuerzo por el que el escritor intenta mantenerse, desde un código tan antiguo como el literario, a la par de los desarrollos más avanzados de la cultura, la sociedad, la economía, la política, las modas y las tecnologías. Este es el único criterio de contemporaneidad del escritor. Lo que llamaríamos su talento específico, si se prefiere. El problema que la realidad planteaba a los escritores en la historia no era otro, en resumen, que el de su responsabilidad en el modelo de realidad al que daban crédito y reconocimiento en sus creaciones, adscritas de antemano a un modelo ideológico de representación más o menos consensuado con la sociedad.”
Para aquel que considere certeras las anteriores palabras, F.J.P es un autor absolutamente contemporáneo y consciente de su responsabilidad en el modelo de realidad al que da crédito. Sería, por lo tanto, uno de los autores más contemporáneos [que tenga constancia este Colectivo] en la actual escena literaria española.
 
[Ilustración de "Orígenes del lodo"]
La problematización de la realidad aparece ya en sus primeras obras [como la antología de relatos Dionisia Pop! (2008) o en su primera novela Hierático (2010); ambas con Grupo Ajec]; pero es con la trilogía publicada con Aristas Martínez, compuesta por “Cinco canciones de cuna”, “Orígenes del lodo” y “Ciencia Raíz”, donde F.J.P construye un margen completo, unas afueras que abarcan miríadas de realidades y que apenas requieren de referentes transitados por otros. En estas tres novelas jamás se asume o se distingue ningún tipo de dualismo [y este es un gesto radical, que las aleja de la decimonónica “Alicia en el país de las maravillas” o la conceptualmente rancia “Matrix”]. En la obra de F.J.P no hay un puente que separe dos hábitats: el real y el otro [y si hay alguna referencia a un “más allá”, anhelado por alguno de los protagonistas, ni el lector –ni los protagonistas- comprobarán la existencia de ese otro lado]. Aquí todo es real, todo es simulacro; con lo que ambos conceptos pierden el sentido que cierto poder ha consensuado.
En la primera novela de la trilogía, “Cinco canciones de cuna”, la prosa se desarrolla en un hospital aislado, rodeado por una niebla negra inescrutable. “Orígenes del lodo” ocurre en una fábrica o fundición de tierra habitada por golems de barro y mente. Y los personajes de “Ciencia Raíz” habitan un estudio de grabación en un Arrabal gitano. Cada una de las recreaciones [pese a ser novelas auto-conclusivas] se pueden comprender como una unidad literaria, cuyo motivo común es la construcción lingüística de tres no-lugares. Unos no-lugares que se alejan del concepto original de Augé, para evocar, sin embargo, la fundacional Comala de Juan Rulfo.
Sitios donde, de alguna manera, se apela más a una cosmovisión blakeiana que a un entendimiento cartesiano. Los textos de F.J.P no son acertijos, por lo tanto no pueden catalogarse de fáciles o difíciles: no cabe tal distinción. Eso sí, son caóticos en la medida que lo es la realidad; son románticos y anti-románticos a la vez [según definieron el romanticismo Deleuze y Guattari]; no contienen meta-literatura, o no la contienen más que un perro hambriento olfateando el ano de un gato  muerto;  no son una ventana sino un órgano que ha de crecerte en las vísceras mientras lo lees; no son una célula sino un tumor; son una formulación alquímica; son un escupitajo en el ojo de un cadáver; son un golem bello; son una nieta pariendo a su propio abuelo; son una casucha flotante que se abate despacio, despacio, despacio y se posa en el exoesqueleto aún humeante de la hormiga aniquilada en el laberinto. Gé maniobra el timón de tal modo que las vigas desajadas que antes anclaban su nave al patio trasero de la casa de los Hijos de Martin Gala encajen en las heridas de espada y las heridas de bala abiertas en lo que será su nuevo medio de transporte; las cadenas que antes colgaban ahora se ajustan al abdomen del insecto. El exoesqueleto, con la casucha por cabeza, tripulado por Gé, se alza, da un paso, cinco pasos, diez, y trota fuera del depósito de chatarra, desandando el rastro de desolación que él mismo ha creado, regresando al arrasado patio de las bobinas. Llegados allí, Gé manda descansar a su montura, se escurre por el ojo de buey y desembarca, localiza de memoria la glándula metapleural en el pecíolo del exoesqueleto y, hundiendo ambas manos en el orificio a través del que se accede a ella, la extrae, se echa en posición fetal, acomodando la glándula reseca y marchita, dorado mate, entre su regazo y sus pechos, y la incuba, buena matrona, buena matrona, buena matrona de monstruos [“Ciencia Raíz”, pág.80].         
[Ilustración de "Ciencia raíz"]

lunes, 29 de abril de 2013

los agujeros negros. canciones para Ricardo Zacarías [II]




        El pasado Record Store Day fuimos invitados por la tienda “Moby Disck”, ubicada en el casco antiguo de Girona, a presentar nuestro libro “La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías”.
Dada la fecha y el lugar, decidimos preparar una selección de canciones, que hicimos sonar durante la presentación. Además, aquellos que adquirieron el libro durante el evento, se llevaron una copia de la banda sonora. Cada ejemplar iba marcado con una cifra, uno de los nueve años en los que se desarrolla la trama.
Por los  motivos que se explican en el anterior post, el título escogido para la selección musical fue “los agujeros negros”.
Incluimos las siguientes 23 canciones que, de alguna manera y por diferentes motivos, consideramos bello dedicar a Ricardo Zacarías:




























miércoles, 24 de abril de 2013

Los agujeros negros [I]

[ilustración realizada por Xero Fernández]



              Colectivo juan de madre ama a Stephen Hawking.
Stephen Hawking (S.H) es una suerte de mad doctor de película de serie B. Su cuerpo desvalido está incrustado en una máquina mediante la cual camina y habla. S.H es solo pensamiento. Un pensamiento extraño, alejado del canon científico. Tanto la mente como el cuerpo de S.H habitan el margen. S.H es un científico Punk.
Afirma poseer, por ejemplo, la demostración matemática de la inexistencia de Dios.
Antes, anunció conocer el método para construir una máquina del tiempo.
Ya en la década de los 70, alcanzó la fama con una hipótesis polémica: existen, dijo, unos agujeros negros que desgarran el tejido del universo y engullen toda materia que se interponga a su paso, incluida la luz. La teoría alzó las sospechas de la comunidad científica: según su propia definición, los agujeros negros eran indetectables. Ningún método directo podía demostrar su existencia. Por lo tanto, la hipótesis de S.H se presumía de naturaleza acientífica.
Pero S.H señaló la manera de comprobar la veracidad de su propuesta, les dijo a los cosmólogos que dejaran de mirar directamente las galaxias, y se fijaran por un instante en la oscuridad. Alrededor de esa nada, les dijo, veréis que los cuerpos celestes bailan; atraídos y manejados por el más absoluto vacío. Esa nada, que maneja el devenir de los movimientos de las constelaciones, son los agujeros negros.
Fue una teoría conceptualmente revolucionaria. Pareja al acto de exponer un retrete en un museo, o a la de componer una partitura con cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. Atender el margen, ocuparse de aquello que camina por la frontera de lo pensable, pero que maneja nuestros pensamientos.

Ahora entendemos que nuestra vocación principal durante la escritura de “La insólita reunión…” fue la de dar noticia de la existencia de un inmenso agujero negro en la historia de nuestra ciudad y de nuestra historia de la ciencia:
dar voz al olvidado físico toledano Ricardo Zacarías.