miércoles, 4 de abril de 2012

El origen de todos los males

[en algún punto indeterminado del cabezal de esta cama se halla el origen de todos los males; tan cerca del origen de todos los bienes]


            El cabezal de nuestra cama es un biombo árabe de viejo hierro forjado, lo compramos en Granada hace 3 años. Hemos amarrado el cabezal a la pared con una decena de alcayatas; hemos probado a dejar un palmo de distancia entre el cabezal y la cama, también lo contrario: presionar la cama con todas nuestras fuerzas contra el cabezal. Todo sin resultado, el hierro forjado golpetea constantemente contra la pared, generando un ruido secuencial, un “toc toc toc” rítmico y constante. El sonido es muy leve, apenas un crujido, pero dormir bajo su presencia se convierte en imposible; solo hay que recordar aquellos hombres emparedados por la inquisición, sobre los que hacían caer una gota de agua, que les golpeaba suavemente en el cráneo hasta agujerearlo, para comprender el éxito torturador de la constancia. De nada sirven los tapones para los oídos, el repiqueteo acaba venciendo la barrera hasta erosionar nuestros tímpanos.
Sé, de alguna manera he comprendido, que ese ruido, mínimo pero desolador, es el verdadero causante de las tragedias más severas que acechan el mundo contemporáneo. No alcanzo a descifrar el hilo directo entre tal causa y tantos efectos, es una suerte de intuición visceral. Ese “toc toc toc”, no tengo la más remota duda, es el culpable de la actual crisis mundial. Insisto, si pusiéramos fin al maldito ruido, la economía mundial renacería, el capitalismo se diluiría como una gota en la lluvia. Pero no solo eso, no, además, la criminalidad se erradicaría espontáneamente; se dibujaría un solo sentido, vedado hasta ahora a su propio autor, para la película “Inland Empire”; regresaría megaupload a nuestros hogares; Mourinho no atinaría una sola táctica; Noemí sería expulsada de una vez por todas de Gran Hermano y la obtención de células madre por reprogramación celular sería tan efectiva que prácticamente todos los órganos serían trasplantables de inmediato, sin rechazos, sin dilemas morales y de manera gratuita.

1 comentario:

  1. "Noemí sería expulsada de una vez por todas de Gran Hermano...".
    ¡Defiéndenos de tanta belleza!

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